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    Descubre Murillo

    Artes Escénicas, literarias y musicales

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    Temporada de la Europa de Murillo

    Marco Beasley. Odi et Amo

    PROGRAMA OFICIAL

     

    Sábado 1 de diciembre de 2018.

    Espacio Turina. 20.30 horas.

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    Odi et Amo

     

    Claudio Saracini (1586-1646)

    Quest’amore, quest’arsura [Le Seconde Musiche (Venecia, 1620)]

    Giulio Caccini (c.1550-1618)

    Ch’io non t’ami, cor mio? [Nuove musiche e nuova maniera di scriverle (Florencia, 1614)]

    Marco Da Gagliano (1582-1643)

    Valli profonde al sol nemiche [Musiche (Venecia, 1615)]

    Alessandro. Piccinini (1566-c.1639)

    Aria di Saravanda in varie partite [Intavolatura di liuto, et di chitarrone, libro primo… (Bolonia, 1623)]

    Cherubino Busatti (?-1644)

    Angela siete [Arie (Venecia, 1638]

    Giovanni Felice Sances (c.1600-1679)

    Usurpator tiranno (Cantada sopra il passacaglie) [Cantade…, libro II (Venecia, 1633)]

    Claudio Monteverdi (1567-1643)

    Se i languidi miei sguardi (Lettera amorosa) [Concerto… Settimo libro de madrigali (Venecia, 1619)]

    Giovanni Girolamo Kapsberger (1580-1651)

    Capona e Sferaina [Libro quarto d’intavolatura di chitarrone (Roma, 1640)]

    Claudio Monteverdi

    Notte”, fragmento de Il Combattimento di Tancredi e Clorinda [Madrigali guerrieri et amorosi…, Libro VIII (Venecia, 1638)]

    Vincenzo Calestani (1589-1617)

    Damigella tutta bella [Madrigali et arie… parto primo (Venecia, 1617)]

    Anónimo (s. XVII)

    Homo fugit velut umbra (Passacaglia della Vita)

    Anónimo

    Compendium Tarantulae [basado en una cita de Athanasius Kircher (1601/02-1680)]

    Marco Beasley (1957)

    Tarantella Primma, Siconna e Terza

    Anónimo [Tradicional de Liguria]

    La bella nœva

    Anónimo [Tradicional de Nápoles]

    Lo Guarracino

     

     

    Marco Beasley, voz y director

    Franco Pavan, tiorba

    Fabio Accurso, laúd

    Stefano Rocco, archilaúd y guitarra barroca

    Marco Ferrari, flautas

    Mauro Durante, percusiones

    NOTAS

     

    Las ocasiones ansiadas, perdidas, demoradas; la necesidad de enamorarse, el peligro que conllevan las despedidas dolorosas y las que no lo son tanto…

    Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requiris.

    Nescio, sed fieri sentio et excrucior.

    [Odio y amo. Quizá quieras saber por qué.

    No lo sé, pero es lo que siento, y me atormenta.]

    Odi et Amo es el título del poema 85 del poeta latino Gaius Valerius Catullus (84-54 AC) y quizá su obra más reconocida.

    El tormento del amor no es sino el punto de partida del concepto de este programa, que enseguida se expande para llegar también hasta el que sufrieron muchos intelectuales y músicos a finales del siglo XVI, cuando se vieron amenazados por el nacimiento de una nueva forma de cantar que tomó el nombre de recitar cantando.

    El nuevo estilo fue duramente criticado por muchos, entre ellos Girolamo Borsieri quien en varias de sus cartas, que milagrosamente se han conservado, lo describía como la total desintegración de cualquier forma de arte. Sin embargo, este estilo que acababa de nacer marcaría el punto de partida de lo que supondría un cambio mayor, el de toda una época. Algo que ya nadie podía detener:

    Hoy la música a menudo se hace sin música, pues ya no se basa en las consonancias sino en ligeros toques de trémolo, en suspiros o en alientos que desaparecen antes de ser escuchados […] especialmente cuando los producen aquellos que cantan alla moderna sin haber aprendido antes a cantar all’antica.

    Aquí Borsieri hace referencia a los músicos que sabían cantar a la forma antigua y dominar cualquier tipo de composición, como la famosa cantante Claudia Sessa, mencionada en otro momento por Borsieri, frente a aquellos nuevos fenómenos como Claudio Monteverdi y algún otro cantante recitativo, a los que considera faltos de cualquier fundamento musical. También el autor hace una velada alusión a los músicos florentinos sin mencionarlos, cuando irónicamente habla de “ligeros toques de trémolo”.

    Tras los primeros pasos del recitar cantando a finales del siglo XVI, fue Giulio Caccini quien definió con claridad esa nueva poética y se atrevió a publicar su obra sin complejos. Caccini logró realizar un trabajo de codificación que dejó huella y que fundamentalmente se expresa en su famoso Prefazione, recogido en su colección de arias y madrigales Le Nuove Musiche de 1602. La música se convierte en vehículo de los afectos y de todo el sentimiento que el cantante sea capaz de transmitir, dejando en sus manos parte del éxito de la pieza que interpreta.

    Uno de los conceptos fundamentales de la poética de Caccini se basa en una tradición arcaica que, al igual que ciertos temas claves en la historia del arte, florece cada cierto tiempo: la sprezzatura, o el arte de esconder el arte, ya mencionado por Cicerón y Quintiliano cuando hablan en claros términos de cómo “ars est celare artem” (“es un arte ocultar el arte”).

    El libro que sin duda hizo revivir este tema en la mente de Caccini fue Il Cortigiano de Baldassarre Castiglione, publicado en Venecia en 1528 y en el que el autor afirma:

    (La Gracia) consiste en evitar en lo posible la afectación y en desplegar en todo momento algo para lo que quizá debamos utilizar un nuevo término, una sprezzatura que esconda el arte y que muestre lo que uno hace y que diga qué se hace sin esfuerzo alguno y casi sin pensar en ello.

    El término sprezzatura aparece por primera vez en el prefacio de la obra de Caccini, Euridice (1600):

    En este tipo de canción he utilizado una cierta sprezzatura, y considero que hay algo noble en ello, ya que parece que así casi he conseguido acercarme al discurso natural.

    Los primeros años del siglo XVII en Italia son los que recorren nuestro programa como un río sinuoso y vivo. No es únicamente la música la que decide su curso sino también los versos de esos poetas, a menudo anónimos, con sus pasiones y emociones: las del amor, sinceras y auténticas, las mismas que todos compartimos de igual modo. Y así, vuelven a aparecer los versos de Catulo que mencionábamos al principio, indemnes al paso de los siglos y con la misma fuerza:

    Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requiris.

    Nescio, sed fieri sentio et excrucior.

    Marco Beasley / Franco Pavan

     

     

    TEXTOS

     

    Claudio Saracini: Quest’Amore, quest’arsura

    Quest’amore, quest’arsura,

    che mi strugg’è m’ard’ il petto.

    Un ardore, una cura,

    e che m’empie di sospetto.

    Quest’amore, quest’affanno,

    che lusingo e covo in seno.

    Un signore, un tiranno,

    e chi m’empie di veleno.

    Quest’amore, questa speme,

    che se non fusse al mio desio.

    É un timore che mi tiene,

    di me stesso in fer’ oblio.

    Quest’amore, questa gioia,

    per cui lagrimo’e sospiro.

    Un dolore, una noia,

    e ch’accresce il mio martiro.

    Quest’amore, questa morte,

    Ond’ io vivo in un bel viso.

    É un orrore, cosi forte,

    che tormenta il cor anciso.

    Quest’amore, questo gioco,

    Che agli amanti tanto piace.

    É un malore, un rio foco

    Che perturba ogni mia pace.

    Quest’amore di cui parlo,

    Per lui son presso all’inferno.

    Un furore, un gran tarlo

    E che i cuor rode in eterno.

    Dunque amanti fuggiam pure

    Questa febbre questa lue

    Che di pianti che di pene

    Sempre amor prodigo fue.

    [Anónimo]

    Este amor, esta pasión,

    que me atormenta y me inflama el pecho.

    Un ardor, una preocupación,

    que me llena de sospechas.

    Este amor, esta angustia,

    que halago y guarida tienen en mi corazón.

    Un caballero, un tirano

    que me llena de veneno.

    Este amor, esta esperanza,

    que no he deseado.

    Es un temor que me mantiene

    a mí mismo en el olvido.

    Este amor, esta alegría,

    por la que lloro y suspiro.

    Un dolor, un tedio

    que aumenta mi sufrimiento.

    Este amor, esta muerte,

    viviendo en un bello rostro.

    Es un horror tan fuerte

    que atormenta a mi corazón herido.

    Este amor, este juego

    que tanto gusta a los amantes.

    Es una enfermedad, un cruel fuego

    que perturba toda mi serenidad.

    Este amor del que hablo,

    por él estoy junto al infierno.

    Una rabia, una gran carcoma

    que roe mi corazón para siempre.

    Así que los amantes huyen también

    de esta fiebre, esta infección

    de llanto y de tristezas

    en la que Amor siempre pródigo fue.

     

    Giulio Caccini: Ch’io non t’ami, cor mio?

    Ch’io non t’ami cor mio?

    Ch’io non sia la tua vit’e tu la mia?

    Che per nuovo desio

    E per nuova bellezza io t’abbandoni?

    Prima che questo sia,

    Morte non mi perdoni.

    Ma se tu sei quel cor onde la vita

    M’è si dolce e gradita,

    Fonte d’ogni mio ben, d’ogni desire,

    Come posso lassiarti e non morire?

    [Giovanni Battista Guarini (1538-1612)]

    ¿Que no te ame, corazón mío?

    ¿Que no sea yo tu vida y tú la mía?

    ¿Que por un nuevo deseo

    y una nueva belleza yo te abandone?

    Antes de que esto ocurra,

    la muerte no me perdonará.

    Si tú eres ese corazón por el que la vida

    se me hace tan dulce y grata,

    fuente de todo mi bien, de todo deseo,

    ¿cómo podría dejarte y no morir?

     

     

    Marco Da Gagliano: Valli profonde al sol nemiche

    Valli profonde, al sol nemiche, rupi,

    ch’el ciel superbe minacciate, grotte,

    onde non parte mai silenzio e notte,

    aer, che d’atra nube il ciel occupi.

    Precipitanti assai, alte dirupi,

    ossa insepolte, herbose mura e rotte,

    d’huomini albergo già, hor pur condotte,

    che temon gir tra voi serpenti e lupi.

    Erme campagne, inhabitati lidi,

    ove voce d’huom mai l’aer non fiede,

    ombre, son io dannata al pianto eterno

    che tra voi vengo a deplorar mia fede

    e spero al suon de lacrimosi stridi,

    se non si piega il ciel, mover l’inferno.

     

    [Luigi Tansillo (1510-1568)]

    Profundos valles enemigos del sol, rocas,

    que orgullosas amenazan el cielo, grutas,

    donde reinan la noche y el silencio,

    vientos, que llenan el cielo de nubes negras.

    Piedras rodantes, rocas imponentes,

    huesos insepultos, muros cubiertos de yerbas,

    antigua morada de los hombres, ahora tan desolada,

    que hasta asustan a lobos y serpientes.

    Desiertos solitarios, costas yermas,

    donde ninguna voz humana mueve el aire,

    sombras, tan condenada estoy al llanto eterno

    que hasta aquí vengo a lamentar mi fidelidad,

    y espero con el son de mis lágrimas

    si no apiadar al cielo, conmover al infierno.

     

     

    Cherubino Busatti: Angela siete

    Angela siete, oh come lieto ascolto

    Nome gentil che sì mi piace e offende.

    Nome che imita la beltà del volto

    Che quanto vago più, tanto più incenda.

    Sospirando talora al Ciel rivolto,

    Dice colei che a me pietà non rende

    Poiché per suo piacer il cor mi tolse

    Da quei giri del Cielo il nome pende.

    S’abbasso il guardo e penso al mio dolore

    Dico fra me come può avere in lei

    D’Angela il nome se guerriero ha il core.

    Ma sì, sempre abbia in guerra i spirti miei;

    Pur ché estinti giungendo al ciel d’amore

    Per Angela custode abbia costei.

    [Anónimo]

    Ángela eres, oh, con qué placer escucho tu

    nombre gentil, que tanto adoro y me ofende.

    Nombre que sugiere la belleza del rostro,

    que cuanto más hermoso más me excita.

    Suspirando a veces hacia el cielo,

    ella dice que no se apiada de mí,

    porque por su placer tomó mi corazón de los giros celestes que sustentan su nombre.

    Si miro aquí abajo y pienso en mi dolor

    me digo que cómo puede tener el nombre

    de Ángela si su corazón es tan fiero.

    Mas sí, siempre mantengo mi alma en guerra;

    aunque llegando exhausto al cielo del amor

    para proteger a Ángela se basta ella.

     

     

    Giovanni Felice Sances: Usurpator tiranno

    Usurpator tiranno

    Della tua libertà sia, Lilla, altrui

    Che da gl’imperi sui,

    Non riceve il mio amor perdita, o danno.

    Faccia’l geloso amante

    Che non t’oda, ben mio, che non ti miri;

    Saranno i miei sospiri

    A suo dispetto d’amator costante.

    Procuri pur ch’io sia

    Esule dal tuo affetto e dal tuo core,

    Che non farà ch’amore

    Abbandoni già mai l’anima mia.

    Di sdegno, in frà gl’ardori,

    Armi la voce a strazii i miei rivolto,

    Non potrà far, il stolto,

    Che se ben tu non m’ami, io non t’adori.

    Ma che val, ch’il rivale

    Non mi possa impedir ch’io non ti brami,

    Se, per far ch’io non ami

    L’adorar giova poco, amar non vale.

    Meta de tuoi diletti

    Fatto è novo amator, vago e felice

    A cui concede e lice

    Il tuo voler del cor gl’ultimi accenti.

    Seguane ciò che vuole,

    Adorerò come adorai ’l tuo nome

    Le luci tue, le chiome

    Saranno del mio cor catena e sole.

    Sii pur, Lilla, crudele

    Tenti, per tormentarmi, angosce e affanni;

    Non mi diranno gl’anni

    Altro titolo mai che di fedele.

    [Anónimo]

    Usurpador tirano

    de tu libertad sea, Lilla, otro,

    que por más que domine

    mi amor no acusará pérdida ni daño.

    Haz que el amante celoso

    no te oiga, mi bien, que no te mire;

    mis suspiros serán,

    a su pesar, los de un amante constante.

    Por más que procure que yo

    destierre tu afecto y tu corazón,

    no conseguirá que el amor

    abandone jamás mi alma.

    Con desdén, en medio de su pasión,

    por más que arremeta contra mis tormentos,

    el necio no podrá lograr nunca

    que, aunque no me ames, yo no te adore.

    Mas de qué sirve que el rival

    no pueda impedirme que no te desee

    si, para lograr que yo no te ame,

    adorar es inútil, amar no vale.

    Objeto de tus afectos,

    he aquí un nuevo amante, apuesto y feliz,

    a quien tu voluntad concede

    los últimos favores del corazón.

    Deja que pase lo que tenga que pasar,

    adoraré tu nombre como siempre,

    tus ojos, tus cabellos

    serán de mi corazón cadena y sol.

    Sé, pues, cruel, Lilla, inflígeme,

    para atormentarme, angustias y dolores;

    los años no me concederán

    jamás otro título que el de fiel.

     

    Claudio Monteverdi: Se i languidi miei sguardi (Lettera amorosa)

    Se i languidi miei sguardi,

    se i sospiri interrotti,

    se le tronche parole

    non han sin hor potuto,

    o bell’idolo mio,

    farvi de le mie fiamme intera fede:

    leggete queste note,

    credete a questa carta,

    a questa carta in cui

    sotto forma d’inchiostro il cor stillai.

    Qui sotto scorgerete

    quegl’interni pensieri

    che con passi d’amore

    scorron l’anima mia;

    anzi, avvampar vedrete

    come in sua propria sfera

    nelle vostre bellezze il foco mio.

    Non è già parte in voi

    che con forza invisibile d’amore

    tutto a sè non mi tragga:

    altro già non son io

    che di vostra beltà preda e trofeo.

    A voi mi volgo, o chiome,

    cari miei lacci d’oro:

    deh, come mai potea scampar sicuro,

    se come lacci l’anima legaste,

    come oro la compraste?

    Voi, pur voi, dunque siete

    della mia libertà catena e prezzo.

    Stami miei preziosi,

    bionde fila divine,

    con voi l’eterna Parca

    sovra il fuso fatal mia vita torce.

    Voi, voi, capelli d’oro,

    voi pur siete di lei,

    ch’è tutta il foco mio, raggi e faville;

    ma, se faville siete,

    onde avvien che ad ogn’ora

    contro l’uso del foco in giù scendete?

    Ah, che a voi per salir scender conviene,

    ché la magion celeste ove aspirate,

    o sfera de gli ardori, o Paradiso,

    è posta in quel bel viso.

    Cara mia selva d’oro,

    richissimi capelli,

    in voi quel labirinto Amor intesse

    onde uscir non saprà l’anima mia.

    Tronchi pur morte i rami

    del prezioso bosco,

    e de la fragil carne

    scuota pur lo mio spirto,

    che tra fronde si belle, anco recise,

    rimarrò prigioniero

    fatto gelida polve ed ombra ignuda.

    Dolcissimi legami,

    belle mie piogge d’oro,

    qual hor sciolte cadete

    da quelle ricche nubi,

    onde raccolte siete

    e, cadendo, formate

    preziose procelle

    onde con onde d’or bagnando andate

    scogli di latte e rivi d’alabastro,

    more subitamente

    (o miracolo eterno

    d’amoroso desio)

    fra si belle tempeste arse il cor mio.

    Ma già l’ora m’invita,

    o degli affetti miei nunzia fedele,

    cara carta amorosa,

    che dalla penna ti dividi omai;

    vanne, e s’Amor e’l Cielo

    cortese ti concede

    che de’ begli occhi non t’accenda il raggio,

    ricovra entro il bel seno:

    chi sa che tu non gionga

    da si felice loco

    per sentieri di neve a un cor di foco!

    [Claudio Achillini (1574-1640)]

    Si mis lánguidas miradas,

    si mis suspiros reprimidos,

    si mis palabras vacilantes

    no han podido todavía,

    oh, hermoso ídolo mío,

    daros fe real de mi pasión,

    leed estas palabras,

    creed en esta carta,

    en esta carta en la que

    en forma de tinta derramé mi corazón.

    Aquí abajo veréis

    esos secretos pensamientos

    que con pasos de amor

    recorren mi alma;

    es más, veréis arder

    como en su propia esfera,

    por vuestra belleza, todo mi fuego.

    Ya no hay nada en vos

    que con la fuerza invisible del amor

    no me atraiga:

    ya no soy otra cosa

    que presa y trofeo de vuestra belleza.

    A vosotros me dirijo, oh, cabellos,

    mis queridas trenzas doradas:

    ah, ¿cómo pude salir indemne

    si, como nudos, me atasteis el alma,

    si la comprasteis como oro?

    Vosotros, sólo vosotros sois, pues,

    la cadena y el precio de mi libertad.

    Mis preciosos estambres,

    divinas hebras rubias,

    con vosotros la eterna Parca

    hace girar mi vida sobre el huso fatal.

    Vosotros, vosotros, cabellos dorados,

    vosotros sois los rayos y las chispas

    de la que es todo fuego para mí;

    pero, si chispas sois,

    ¿cómo es que en todo momento,

    al contrario del fuego, caéis hacia abajo?

    Ah, que para subir os conviene bajar,

    pues la morada celeste a que aspiráis,

    oh, esfera de pasiones, oh, Paraíso,

    se halla en ese hermoso rostro.

    Mi amada selva de oro,

    riquísimos cabellos,

    en vosotros tejió Amor un laberinto

    del que mi alma no sabrá salir.

    Corte la muerte las ramas

    de ese precioso bosque

    y que de la frágil carne

    se libere mi espíritu,

    que entre frondas tan bellas, si bien cortadas,

    quedaré prisionero,

    a gélido polvo y sombra desnuda reducido.

    Dulcísimos lazos,

    mi hermosa lluvia de oro,

    cuando caéis liberadas

    de esas ricas nubes

    en que estáis retenidas

    y formáis al caer

    preciosas tormentas

    en que con olas doradas acabáis por bañar

    escollos de leche y orillas de alabastro,

    de súbito muere abrasado

    (oh, eterno milagro

    de amoroso deseo)

    mi corazón entre tan bellas tempestades.

    Pero ya la hora me invita,

    oh, fiel mensajera de mis sentimientos,

    querida carta de amor,

    a alejar de ti la pluma;

    ve, y si el Amor y el Cielo

    cortés te conceden que el rayo

    de sus hermosos ojos no te queme,

    refúgiate en su hermoso pecho:

    quién sabe si no habrás de llegar

    desde tan feliz paraje

    por caminos de nieve a un corazón de fuego.

     

    Claudio Monteverdi: “Notte” de Il Combattimento di Tancredi e Clorinda

    Notte, che nel profondo oscuro seno

    chiudeste e nell’oblio fatto sì grande,

    degno d’un chiaro sol, degno d’un pieno

    teatro, opre sarian sì memorande,

    piacciati ch’indi il tragga, e’n bel sereno

    alle future età lo spieghi e mande.

    Viva la fama lor, e tra lor gloria

    Splenda dal fosco tuo l’alta memoria.

     

    [Torquato Tasso (1544-1595)]

    Oh noche, que en tu profundo y oscuro seno

    relegaste al olvido un hecho tan grande.

    Dignas de ser representadas a la luz del sol,

    serían estas acciones tan memorables.

    Concédeme pues que lo evoque y claramente,

    a las futuras edades, lo explique y lo transmita.

    Que perpetúe su fama, y su gloria resplandezca en la oscuridad de la memoria.

     

    Vincenzo Calestani: Damigella tutta bella

    Damigella

    tutta bella

    versa, versa quel bel vino,

    fa’ che cada

    la rugiada

    distillata di rubino;

    Ho nel seno

    rio veleno

    che vi sparse Amor profondo,

    ma gittarlo

    e lasciarlo

    vo’ sommerso in questo fondo.

    Damigella

    tutta bella

    di quel vin tu non mi sazi,

    fa’ che cada

    la rugiada

    distillata di topazi.

    Ah, che spento

    io non sento

    il furor degli ardor miei:

    men cocenti,

    meno ardenti

    sono –ohimé– gli incendi Etnei!

    Nova fiamma

    più m’infiamma,

    arde il cor foco novello,

    se mia vita

    non s’aita

    fa’ ch’io venga in Mongibello.

    Ma più fresca

    ognor cresca

    dentro me si fatta arsura:

    consumarmi

    e disfarmi

    per tal modo ho per ventura.

    [Gabriello Chiabrera (1552-1638)]

    Damisela,

    toda bella,

    sirve, sirve ese buen vino,

    haz que caiga

    la rosada

    destilada de rubíes.

    Tengo en el corazón

    un cruel veneno

    que esparció en él un Amor profundo,

    pero quiero echarlo

    y abandonarlo,

    sumergirlo en lo más hondo.

    Damisela,

    toda bella,

    de ese vino no me sacias

    haz que caiga

    la rosada

    destilada de topacios.

    Ay, que apagado

    no siento

    el furor de mis pasiones:

    menos vehemente,

    menos fogoso,

    soy –¡ay!– las lavas del Etna.

    Una nueva llama

    me enciende más,

    mi corazón arde con un fuego nuevo,

    si mi vida

    no viene en mi ayuda

    me convertiré en un Mongibello.

    Pero más fresca

    crece a cada instante

    en mi interior esta pasión:

    consumirme

    y destruirme,

    ese es mi destino.

     

     

    Anónimo: Homo fugit velut umbra

    O come t’inganni

    se pensi che gl’anni

    non hann’da finire,

    bisogna morire.

    E’ un sogno la vita

    che par si gradita,

    è breve il gioire,

    bisogna morire.

    Non val medicina,

    non giova la China,

    non si può guarire,

    bisogna morire.

    Non vaglion sberate,

    minarie, bravate

    che caglia l’ardire,

    bisogna morire.

    Dottrina che giova,

    parola non trova

    che plachi l’ardire,

    bisogna morire.

    Non si trova modo

    di scoglier ’sto nodo,

    non vai il fuggire,

    bisogna morire.

    Commun’è il statuto,

    non vale l’astuto

    ’sto colpo schermire,

    bisogna morire.

    Si more cantando,

    si more sonando

    la Cetra, o Sampogna,

    morire bisogna.

    Si more danzando,

    bevendo, mangiando;

    con quella carogna

    morire bisogna.

    La Morte crudele

    a tutti è infedele,

    ogn’uno svergogna,

    morire bisogna.

    E’ pur ò pazzia

    o gran frenesia,

    par dirsi menzogna,

    morire bisogna.

    I Giovani, i Putti

    e gl’Huomini tutti

    s’hann’a incenerire,

    bisogna morire.

    I sani, gl’infermi,

    i bravi, gl’inermi,

    tutt’hann’a finire

    bisogna morire.

    E quando che meno

    ti pensi, nel seno

    ti vien a finire,

    bisogna morire.

    Se tu non vi pensi

    hai persi li sensi,

    sei morto e puoi dire:

    bisogna morire.

    [Anónimo]

    Oh, te engañas

    si piensas que los años

    no van a terminar nunca,

    debemos morir.

    La vida es un sueño,

    tan dulce parece,

    pero el gozo es breve,

    debemos morir.

    No sirve ningún medicamento,

    inútil es la quinina,

    no podemos curarnos,

    debemos morir.

    De nada sirven lamentos,

    amenazas, bravatas,

    provocados por nuestra furia,

    debemos morir.

    Ninguna sabia doctrina

    encuentra las palabras adecuadas

    para calmar el deseo,

    debemos morir.

    No hay manera

    de deshacer este nudo,

    no vale huir,

    debemos morir.

    Es igual para todos,

    ni los astutos pueden

    evitar el golpe,

    debemos morir.

    Se muere cantando,

    Se muere tocando

    lira o zampoña,

    morir debemos.

    Se muere bailando,

    bebiendo, comiendo;

    con esa carroña

    morir debemos.

    La cruel Muerte

    es infiel a todos

    y a todos avergüenza,

    morir debemos.

    Por tanto, delirios

    o desvaríos

    son mentirse a uno mismo,

    morir debemos.

    Jóvenes, niños,

    todos los hombres

    terminarán en cenizas,

    debemos morir.

    Los sanos, los enfermos,

    los valientes, los mansos,

    todos han de acabar,

    debemos morir.

    Y cuando menos

    lo pienses, en tu interior

    todo se acaba,

    debemos morir.

    Si no lo piensas

    es que has perdido el juicio,

    estás muerto y puedes decir:

    debemos morir.

     

    Marco Beasley: Tarantella Primma, Siconna e Terza

    PRIMMA

    Ayuto ayuto ayuto ayuto ayuto

    Succurri patre mio nanti ch’io mora.

    Lo fiato tra li denti mey venuto

    Tanta è la pena grande che m’accora.

    Ogne mie sentimento haggio perduto

    Despasimo finisco ad hora ad hora.

    Say como quale e quanto t’ho servuto

    Se me ayutasse cortesia te fora.

    Ayuto ayuto ayuto ayuto ayuto

    Succurri patre mio nanti ch’io mora.

     

    SICONNA

    Si lu suspiro avesse la parola

    Che bellu ammasciatore che sarrìa.

    Sarrìa l’ammasciatore ‘e chistu core

    E purtarrì’’a ‘mmasciata a nenna mia.

    Cielo, quanto so’ belle l’uocchie vuoste,

    Quanto parite bella a l’uocchie meje.

    Tiene na faccia ca è perna d’argiento

    E faje ascì pazzo tutt’’o core mio.

    Esce la luna pe me fa dispietto

    Po’ se ne trase quann’è mezanotte.

    Neh picceré, tu che faje dint’’a stu lietto?

    Me sento comm’’o vino int’’a na votte.

    Mo chesta porta ca je tanto rispetto,

    ‘A facci ciente piezze e bbona notte!

    Bella figliola cu sti ricci ‘nfronte,

    Faje murì a mme pover’ amante:

    Faje scurà ‘o sole matinante,

    e ‘a luna quanno vene da levante.

     

    TERZA

    Ayuto ayuto ayuto ayuto ayuto

    Succurri patre mio nanti ch’io mora.

    Lo fiato tra li denti mey venuto

    Tanta è la pena grande che m’accora.

    Ogne mie sentimento haggio perduto

    Despasimo finisco ad hora ad hora.

    Say como quale e quanto t’ho servuto

    Se me ayutasse cortesia te fora.

    Ayuto ayuto ayuto ayuto ayuto

    Succurri patre mio nanti ch’io mora.

    [De la tradición oral napolitana]

    PRIMERA

    Ayuda, ayuda, ayuda, ayuda, ayuda,

    socórreme, padre mío, antes de que muera.

    Apenas puedo respirar,

    tan grande es la pena que estoy sufriendo.

    He perdido la razón,

    muero de dolor a cada momento.

    Bien sabes cuánto y cómo te he servido,

    si me ayudaras te lo agradecería.

    Ayuda, ayuda, ayuda, ayuda, ayuda,

    socórreme, padre mío, antes de que muera.

     

    SEGUNDA

    Si los suspiros hablasen

    serían buenos embajadores.

    Serían embajadores de mi corazón

    e irían en embajada hasta mi amada.

    Cielos, qué bellos tus ojos,

    qué hermosa eres a mi vista.

    Tu cara es pura plata

    y vuelves loco a mi corazón.

    La luna viene a molestarme

    y desaparece a la medianoche.

    Y tú, querida, ¿qué haces en ese lecho?

    Me siento como el vino en un tonel.

    Ahora esta puerta que tanto respeto

    la hago trizas ¡y buenas noches!

    Bella muchacha, con esos rizos en la frente,

    me haces morir, a mí, pobre amante:

    oscureces el sol por la mañana

    y a la luna cuando viene por el levante.

     

    TERCERA

    Ayuda, ayuda, ayuda, ayuda, ayuda,

    socórreme, padre mío, antes de que muera.

    Apenas puedo respirar,

    tan grande es la pena que estoy sufriendo.

    He perdido la razón,

    muero de dolor a cada momento.

    Bien sabes cuánto y cómo te he servido,

    si me ayudaras te lo agradecería.

    Ayuda, ayuda, ayuda, ayuda, ayuda,

    socórreme, padre mío, antes de que muera.

     

     

    Anónimo: La bella nœva

    Che bella noeva che t’ho purtà

    O bel faccin d’amore,

    Dimmi che noeva m’hai purtà

    Che sei venut’a quest’ora!

    E mi la noeva che t’ho purtà,

    E mi non so se vi piacerà:

    Son qui a domandarvi

    A voi bello morettin,

    Se volete maritarmi.

    O maritarmi non so con chi…

    Fortuna sì è quella,

    A voi bello morettin,

    A voi vi donerò l’anello.

    [Tradicional de Liguria]

    ¡Qué buena noticia te he traído,

    oh, bella carita de mi amor!

    Dime, ¿qué noticia me traes tú

    para venir a esta hora?

    La noticia que te traigo

    no sé si te gustará:

    he venido a preguntarte,

    a ti, moreno guapo,

    que si quieres casarte conmigo.

    Oh, casarme no sé con quién…

    Qué buena suerte,

    a ti, moreno guapo,

    a ti, te daré el anillo.

     

    Anónimo: Lo Guarracino

    Lo Guarracino ca gghieva pe’ mmare,

    Le venne voglia de se ‘nzurare.

    Se facette nu bello vestito

    De scarde e de spine polito polito,

    Cu ‘na parrucca tutta ‘ngrifata

    De ziarelle ‘mbrasciolata,

    Cu lo sciabò, scolla e puzine

    De ponte angrese fine fine.

    Cu li cazune de rezza de funno,

    Scarpe e cazette de pelle de Tunno

    E sciammeria e sciammerino

    D’Aleche e pile de Voje marino,

    Cu buttune e buttunera

    D’uocchie de Purpo, Secce e Fera;

    Fibbia, spata e schiocche ‘ndorate,

    De niro de Secce e felle d’Achiata.

    Ddoje belle cateniglie

    De premmone de Conchiglie,

    ‘Nu cappiello aggallunato

    De cudarino d’Aluzzo salato,

    Tutto posema e steratiello,

    Jeva facenno lu sbafantiello,

    E girava da ccà e da llà

    La ‘nnammurata pe se truvà.

    La Saredella a lu barcone

    Steva sunanno lo calascione,

    E a suone de trummetta

    Jeva cantanno st’arietta:

    “…E llarè, lu mare e llena,

    E la figlia d’’a zi’ Lena

    Ha lassato lu ‘nnammurato

    Pecchè niente ll’ha rrialato…”.

    Lo Guarracino ‘nche la guardaje

    De la Saredella se ‘nnammuraje!

    Se ne jette da ‘na Vavosa,

    La cchiù vecchia e maleziosa:

    L’eppe bbona rrialata

    Pe’ mannarle la mmasciata;

    La Vavosa, pisse… pisse…

    Chiatto e tunno nce lo disse.

    La Saredella, ‘nche ‘a sentette,

    Rossa rossa se facette.

    Pe’ lo scuorno ca se pigliaje

    Sott’a nu scuoglio se mpizzaje;

    Ma la vecchia de vava alosa

    Subbeto disse: “Ah, schefenzosa!

    De sta manera nun truove partito,

    N’canna te resta lu marito!

    Si haje voglia de t’allucà

    Tanta smorfie nun haje da fà.

    Fora li zeze, fora lu scuorno,

    Anema e core e faccia de cuorno!”.

    Ciò sentenno la zì Saredella

    S’affacciaje a la fenestella,

    Facette l’uocchio a zennariello

    A lo sparuto ‘nnammuratiello.

    Ma la Patella ca steva de posta

    La chiammaje: “Faccia tosta!

    Tradetora sbrevugnata

    Senza parole male nata!”.

    Ch’aveva chiantato l’Alletterato

    Primmo e antico ‘nnammurato.

    De carrera da chisto jette

    E onne ccosa le dicette.

    Quanno lo ‘ntise lo poveriello

    Se lo pigliaje farfariello:

    Jette a la casa e s’armaje ‘e rasulo,

    Se carrecaje comm’a nu mulo

    De scuppette e de spingarde,

    Povere, palle, stoppia e scarde:

    Quatto pistole e tre bajunette

    Dint’’a sacca se mettette.

    ‘Ncoppa li spalle sittanta pistune,

    Uottanta bomme e ciento cannune,

    E comm’a guappo pallarino

    Jeva truvanno lo Guarracino.

    La disgrazia a chisto portaje

    Che mmiez’’a piazza te lo ’ncuntraje,

    Se l’afferra p’’o cravattino

    E po’ le dice: “Ah… malandrino!

    Tu me lieve la ‘nnammurata,

    E pigliatella sta mazziata!”.

    Tuffete e taffete a meliune

    Le deva pacchere e secuzzune,

    Schiaffe, ponie e perepesse,

    Scuppulune, fecozze e cunnesse,

    Sceverecchiune e sicutennosse

    E ll’ammacca ossa e pilosse!

    Venimmuncenne c’’a lo rommore,

    Pariente e amice ascetteno fore,

    Chi cu mazze, curtielle e curtelle,

    Chi cu spate, spatune e spatelle.

    Chisto cu barre, chillo cu spite,

    Chi cu ammennule e chi cu antrite

    Chi cu tenaglie, chi cu ‘e martielle,

    Chi cu terrone e susammielle.

    Patre, figlie, marite e mugliere,

    S’azzuffajeno comme ‘e ffere

    A meliune correvano a strisce

    De stu partito e de chillo le pisce;

    Che vediste de Sarde e d’Alose!

    De Palaje e Raje petrose!

    Sarache, Dientece ed Achiate!

    Scurme, Tunne e Alletterate!

    Pisce Palumme e Piscatrice,

    Scuorfene, Cernie e Alice,

    Mucchie ‘e Ricciole, Musdee e Mazzune,

    Stelle, e aluzze ‘e Storiune,

    Merluzze, Ruongole e Murene,

    Capoduoglie, Orche e Vallene,

    Capitune, Auglie e Arenghe,

    Ciefere, Cuocce, Tracene e Tenghe.

    Treglie, Tremmole, Trotte e Tunne,

    Fiche e Cepolle, laune e retunne,

    Purpe, Secce e Calamare,

    Pisce spate e Stelle de Mare,

    Pisce Palumme e Pisce Martielle,

    Voccadoro e Cecenielle,

    Capechiuovo e Guarracine,

    Cannolicchie, Ostreche e Ancine!

    Vongole, Cocciole e Patelle

    Pisce Cane e Grancetielle,

    Marvizze, Marmure e Vavose,

    Vope prene, vedove e spose,

    Spinole, Spuonole, Sierpe e Sarpe,

    Scauze, ‘nzuoccole e cu li scarpe,

    Scunciglie, Gammere e Rragoste,

    Vennero ‘nfino cu’ li pposte.

    Capitune, Saure e Anguille,

    Pisce gruosse e ppiccerille,

    D’ogni ceto e nazione,

    Tantille, tante, cchiù tante e tantone!

    Quante botte, mamma mia!

    Ca se devano, arrassossia!

    A centenare le barrate!

    A meliune le petrate!

    Muorze e pizzeche a bbeliune!

    A ddeluvio le secuzzune!

    Nun ve dico che bbivo fuoco

    Se faceva per onne lluoco!

    Tté, tté, tté! ccà pistulate!

    Ttà, ttà, ttà! llà scoppettate!

    Ttù, ttù, ttù! ccà li pistune!

    Bbù, bbù, bbù! llà li cannune!

    Ma de cantà so’ già stracquato,

    E me manca mo’ lo sciato;

    Sicché dateme licienzia,

    Graziosa e bella audienzia,

    ‘Nfi’ ca sorchio ‘na meza de seje

    Cu ‘a salute de lui e de leje,

    Ca me se secca lu cannarone

    Sbacantannose lo premmone…

    [Tradicional de Nápoles]

    Mientras nadaba en el mar, el Japuta

    decidió casarse.

    Se hizo un hermoso vestido

    de escamas y espinas limpias,

    una peluca encrespada

    con los rizos atados con cintas,

    con chal, cuello y puños

    del más fino punto inglés.

    Con pantalones de mallas de pesca,

    zapatos y calcetines de piel de atún,

    chaqueta y chaleco

    de algas y pelos de foca marina,

    con botones y botoneras

    hechos de ojos de pulpo, calamar y delfín;

    hebillas, una espada y bandas doradas

    de tinta de sepia y bilis de besugo.

    Dos hermosas cadenas

    de conchas y de coral,

    un sombrero con galones

    de tripa de lucio marino.

    Con todo bien planchado y almidonado,

    se paseaba pavoneándose

    e iba de acá para allá

    buscando una novia.

    La Sardina en su balcón

    estaba tocando el colachón

    y con voz resonante

    cantaba esta canción:

    “La la la, el mar está tranquilo,

    y la hija de la tía Lena

    ha dejado a su novio

    porque él no tenía nada que ofrecerle…”.

    Nada más verla, el Japuta

    se enamoró de la Sardina.

    Se fue a casa de una Babosa,

    la más vieja y maliciosa,

    y le pagó muy bien

    para que le sirviera de casamentera.

    La Babosa, muy discretamente

    fue a ver a la Sardina y le habló con claridad.

    Al escuchar el mensaje,

    la Sardina se sonrojó.

    A causa de su timidez

    se escondió bajo una piedra;

    pero la vieja Babosa

    le soltó rápidamente: “¡Ah, quisquillosa!

    Así no encontrarás jamás partido,

    y te quedarás sin marido.

    Si quieres casarte,

    no puedes ser tan remilgada.

    ¡Nada de chismorreo y al diablo la vergüenza,

    ánimo, coraje y la frente alta!”.

    Oyendo esto, la joven Sardina

    se asomó a la ventana

    y le puso ojitos dulces

    al enamorado esperanzado.

    Pero la Lapa que estaba a su lado

    la increpó: “¡Qué descarada!

    Traidora desvergonzada

    sin palabra y sin honor!”.

    Porque ella había plantado al Pescadilla,

    su primer y antiguo novio.

    La Lapa fue corriendo a buscarlo

    y se lo contó todo.

    Cuando el pobre Pescadilla escuchó aquello

    se puso hecho una furia:

    se fue a casa para armarse hasta los dientes,

    se cargó como un mulo

    de escopetas y espingardas,

    pólvora, balas, estopa y metralla:

    cuatro pistolas y tres bayonetas

    metió en su saco.

    Setenta mosquetes sobre sus espaldas,

    ochenta bombas y cien cañones,

    y como un apuesto caballero

    se fue a buscar al Japuta.

    La desgracia lo condujo hasta él,

    pues lo encontró en la plaza,

    lo cogió por la corbata

    y le dijo: “¡Ay, canalla,

    que me quitas a mi novia,

    toma esta zurra!”.

    Golpes y más golpes, por millones,

    le daba cachetes y reveses,

    bofetadas, pescozones y puñetazos,

    trompadas, guantazos y patadas,

    estacazos y sopapos,

    y así le rompió los huesos y los nervios.

    Y ocurrió que con el ruido

    salieron los parientes y amigos,

    unos con mazas, cuchillas y cuchillos,

    otros con espadas, sables y dagas.

    Este con una porra, aquel con una lanza,

    uno con almendras y otro con nueces,

    uno con tenazas y otro con un martillo,

    este con turrones y aquel con rosquillas.

    El padre, el hijo, el marido, la esposa

    se peleaban como fieras,

    por millones se juntaron

    peces de ambos bandos;

    ¡cuántas sardinas y sábalos podían verse!

    ¡bonitos y rayas!

    ¡sargos, dentones y doradas!

    ¡caballas, atunes y pescadillas!

    Tiburones y lotas,

    cabrachos, meros y anchoas,

    mantas y medregales, bacalaos y gobios,

    estrellas, barracudas y esturiones,

    merluzas, congrios y morenas,

    cachalotes, orcas y ballenas,

    anguilas, navajas y arenques,

    salmones, rubios, carpas y tencas.

    Salmonetes, torpedos, truchas y atunes,

    lucios y platijas, fletanes y rodaballos,

    pulpos, sepias y calamares,

    peces espada y estrellas de mar,

    marrajos y peces martillo,

    pargos y espadines,

    castañolas y japutas,

    espadas, ostras y erizos.

    Almejas, bígaros y lapas,

    tiburones y cangrejos,

    chicharros, besugos y babosas,

    bogas, viudas y casadas,

    lubinas, caracoles, serpientes de mar, tímalos,

    descalzos, con botas o zapatos,

    gambas, langostinos y langostas,

    llegados incluso en carrozas.

    Escorpenas, jureles y anguilas,

    peces grandes y pequeños,

    de todas las condiciones y naciones,

    ¡muchos, muchísimos, más que muchos!

    ¡Cuántos golpes, madre mía!

    La que han montado, ¡horror!

    ¡Por centenares los bastonazos!

    ¡Millones de pedradas!

    ¡Billones de mordiscos y pellizcos!

    ¡Un diluvio de pescozones!

    ¡Ni que decir hay que los disparos

    caían por todos lados!

    ¡Bang, bang, bang! ¡Aquí las pistolas!

    ¡Pum, pum, pum! ¡Por allá las escopetas!

    ¡Pam, pam, pam! ¡Por acá los mosquetes!

    ¡Bum, bum, bum, allí los cañones!

    Pero ya estoy cansado de cantar,

    me he quedado sin resuello;

    así que dame un respiro,

    estimado y amable público.

    Bebamos medio vaso

    a la salud de él y la de ella,

    porque mi garganta está ya seca

    y mis pulmones vacíos.

     

     

    BIOGRAFÍA

     

    Marco Beasley, voz y director

    En la personalidad de Marco Beasley confluyen la bondad y sencillez de su alma napolitana, la alegría de vivir y de hacer música y el deseo de comunicarse con el mundo de la poesía y de la literatura.

    En él conviven cualidades muy diversas: la pureza clara e inconfundible de su timbre, una técnica muy particular –fruto del estudio y de la investigación histórica–, el gusto por la palabra, sea culta o vulgar, su predisposición natural a comunicarse con el público y su expresividad. Todo esto se traduce en una variedad de tonos y registros, en un enfoque musical que conmueve y en el que la alegría y la irreverencia burlesca, se alternan con la elegía y la soledad, en un diálogo íntimo y lleno de emociones.

    Del canto gregoriano a la polifonía, de las frótolas renacentistas a los motetes, del recitar cantando a las grandes canciones napolitanas, Marco casi reinventa todos esos géneros en clave moderna. Su voz, su expresividad, su sensibilidad e inspiración, hacen de cada una de sus interpretaciones una novedad, lo que le permite abarcar una enorme gama de géneros musicales.

    Marco Beasley nació en Nápoles en 1957. Durante sus estudios musicales en la Universidad de Bolonia, mientras profundizaba en sus conocimientos de las dos corrientes estilísticas de finales del Renacimiento, el recitar cantando y la polifonía sacra y profana, comienza una intensa actividad concertística que enseguida le abre las puertas de las salas más prestigiosas del mundo, desde el Mozarteum de Salzburgo al Concertgebouw de Ámsterdam, pasando por L’Accademia di Santa Cecilia de Roma o el Lincoln Center de Nueva York, por citar algunas.

    Su trabajo de investigación sobre la voz y sobre la comprensión del texto cantado han merecido un gran reconocimiento por parte de la crítica y un apoyo cada vez mayor del público.

    Escritor, cantante y actor, tras treinta años de actividad con Accordone –grupo que fundó en 1984– en 2014 decide seguir adelante en solitario para, de este modo, tomar un rumbo aún más personal y autónomo y desarrollar nuevos proyectos.

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