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    Artes Escénicas, literarias y musicales

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    Temporada de la Europa de Murillo

    Vandalia & Ars Atlántica. Hirviendo el mar.

    PROGRAMA OFICIAL

     

    Viernes 18 de enero de 2019.

    Espacio Turina. 20.30 horas.

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    Hirviendo el mar

     

    [Manuscrito M.1262 de la Biblioteca Nacional de España, 1656]

    Anónimo

    En una concha de Venus *

    Heridas en un rendido *

    Manuel Correa (1600-1653)

    Venid a ver una boda **

    Huyendo baja un arroyo *

    Anónimo

    Qué festivo el arroyuelo *

    No quiero más burlas, Juana *

    Florecitas, que al alba **

    Los ojos negros de Juana *

    Manuel Correa [atribución dudosa]

    Hirviendo el mar de enemigos *

    Filipe da Cruz (1603-1668)

    No cantéis, dulce ruiseñor *

    Manuel Machado (1590-1646)

    Salió a la fuente Jacinta *

     

    [* Transcripción de Lola Josa y Mariano Lambea]

    [** Transcripción de Alejandro Vera]

     

     

    Vandalia & Ars Atlántica

    Rocío de Frutos, tiple

    Verónica Plata, tiple

    Gabriel Díaz, alto

    Víctor Sordo, tenor

    Javier Cuevas, bajo

    Manuel Vilas, arpa de dos órdenes

     

     

    NOTAS

     

    La música vocal profana en la España del siglo XVII […] trata de piezas cantadas, en verso y lengua vernácula, que se conocían en la época como tonos humanos (o simplemente tonos) cuando eran profanas y tonos a lo divino cuando eran religiosas. Las que fueron compuestas en la primera mitad del siglo XVII eran mayoritariamente polifónicas, lo que demuestra que, en esta época, la polifonía aún era tenida por el tipo de música más elevado y prestigioso entre los círculos de élite. […] Los tonos humanos de comienzos de siglo se han conservado mayoritariamente en antologías manuscritas que la posteridad ha dado en llamar cancioneros, o más precisamente cancioneros musicales, para distinguirlos de sus homónimos impresos de los siglos XV y XVI, que eran fundamentalmente literarios. Desde luego, no era este el nombre que recibieron por parte de sus compiladores, quienes preferían lisa y llanamente hablar de “libros”.

    ¿Dónde y en qué situaciones se cantaban? La literatura especializada ha tendido a vincularlos con las grandes casas nobiliarias, como la cámara del rey o la residencia del duque de Sessa, donde eran interpretados regularmente. Pero también estaban presentes en viviendas no tan exclusivas, probablemente en versiones con menos voces e instrumentos. Sabemos también que se interpretaban en el teatro, aunque las piezas verdaderamente teatrales que se han conservado en los cancioneros parecen ser escasas. Finalmente –y por sorprendente que pueda resultar para la imagen actual que tenemos de las instituciones religiosas del pasado– los tonos eran cultivados asiduamente en los conventos masculinos y femeninos de la época. De hecho, resulta probable que el anonimato predominante en las antologías poéticas del siglo XVII se deba a que eran escritas por frailes y monjas, pese a su contenido amoroso y con frecuencia erótico.

    Musicalmente, se trataba de piezas vocales, en el sentido de que las voces constituían la base de la composición y no había partes instrumentales obligadas. La excepción era el guion o acompañamiento, equivalente a un bajo continuo, que se hizo cada vez más frecuente a medida que avanzaba el siglo. Aunque raramente se escribiera en los cancioneros, sin duda porque podía obtenerse fácilmente a partir del bajo vocal, el guion solía tocarse en el arpa y algún instrumento de arco o teclado, mientras la propia arpa y otros instrumentos como la guitarra –rasgueada y punteada– ejecutaban su armonía implícita, improvisando el correspondiente relleno acórdico.

    El Libro de tonos humanos, conservado actualmente en la Biblioteca Nacional de España con la signatura M 1262, constituye, con sus 222 obras, una muestra privilegiada de todos los aspectos señalados. Fue copiado en Madrid por fray Diego Pizarro, cantor del convento madrileño del Carmen Calzado. […] Aunque existían en el convento versiones a lo divino de algunas de estas obras, como hizo constar Pizarro mediante anotaciones específicas en algunos folios, la mayor parte debió ser interpretada por los frailes en su versión profana, probablemente en las dos horas de esparcimiento que tenían al día o incluso en pequeñas representaciones, dado que éstas no eran infrecuentes entre los religiosos.

    Pero el convento del Carmen no es la única institución con la que puede vincularse esta fuente. Un análisis del papel y la caligrafía pone en evidencia que Pizarro realizó su trabajo a partir de materiales preexistentes, que incluían papel pautado sin música y varios tonos copiados por otro copista. Este último, aún no identificado, parece haber trabajado para la corte madrileña, dado que copió también la música de la comedia cortesana Fortunas de Andrómeda y Perseo, de Calderón de la Barca (1653). Además, los tonos anotados por su mano incluyen dos de las poquísimas piezas conocidas del compositor portugués Felipe de la Cruz, quien trabajaba como cantor, justamente, en la Real Capilla. […]

    La mayor parte de los compositores representados en el cancionero refleja estas dos vertientes institucionales. Al convento pertenecieron los carmelitas Manuel Correa –célebre compositor portugués– y Bernardo Murillo, mientras que en la corte madrileña se desempeñaron Mateo Romero (alias maestro Capitán), Carlos Patiño, Manuel Machado, el ya mencionado Felipe de la Cruz y posiblemente un tal Nicolás Borly, si corresponde, como parece, al portugués Nicolás Doici de Velasco.

    Como era usual, los textos de los tonos presentaban diversas formas poéticas. La que predominaba ampliamente era el romance con estribillo, es decir, un grupo de cuartetas octosilábicas con rima asonante en los versos pares, que con frecuencia narraba una historia (el romance), seguido por una breve estrofa de versificación variable –aunque frecuentemente fuese una seguidilla– y mayor desarrollo musical que solía comentar lo dicho en el romance y recalcar su idea central o moraleja (el estribillo). La mayor parte de los tonos incluidos en esta grabación presenta esta estructura bipartita (números 1-3, 5-6, 8-9 y 11).

    Otra forma poética, menos frecuente, era la que algunos autores designan hoy como letrilla (y otros como villancico). Se trataba por lo general de un poema con versos octosílabos o hexasílabos, cuya estrofa inicial estaba formada por un estribillo (o cabeza) de un número variable de versos, una copla o mudanza y un conjunto final de dos o más versos, el primero de los cuales rimaba con la mudanza (verso de enlace) y el último con el estribillo (verso de vuelta). A diferencia del romance, cuyo estribillo se cantaba al final o a lo sumo se intercalaba cada tres o cuatro estrofas, la sección inicial de la letrilla se intercalaba entre todas las coplas, aunque con frecuencia de manera parcial. De las piezas grabadas, corresponde a una letrilla el tono “No cantéis dulce ruiseñor” (11) de Felipe de la Cruz.

    Quizá por influencia de esta forma poética es que, a medida que avanzó el siglo XVII, comenzó a hacerse más frecuente la práctica de anteponer el estribillo al romance. En el manuscrito esto ocurre aun marginalmente, ya que solo hay quince casos y en dos de ellos Pizarro indicó que podía invertirse el orden de las secciones. Pero esto no ha impedido que se incluya un ejemplo en la presente grabación: el tono Florecitas que al alba (7), cuya estructura corresponde a la del estribillo-romance.

    Finalmente, encontramos en el Libro de tonos humanos algunos ejemplares de lo que se conoce como romance-letrilla (o romance-villancico), es decir, una serie de cuartetas de romance seguidas por una letrilla, con su estribillo y coplas. Aunque pudiera parecer obvio hoy en día, cabe señalar que en ningún caso la letrilla se intercalaba entre las estrofas del romance, como pensó Querol en su momento, sino únicamente al final de todas ellas –como recuerda Robledo, tanto Lope de Vega como Salas Barbadillo hicieron referencia en sus escritos a estos “villancicos a la postre” que rematan la composición–. El tono Huyendo baja un arroyo (4), incluido en esta grabación, constituye un ejemplo de esta forma poética.

    […]

    Algunas de las características musicales de los tonos ya han sido anticipadas. Se trata de piezas esencialmente vocales, cuyo acompañamiento instrumental está conformado por el guion o acompañamiento y un relleno armónico que ejecutan instrumentos como la guitarra y el arpa. Algunos de los escasísimos guiones que Pizarro incluyó en el manuscrito se hallan en Venid a ver una boda (3), Florecitas que al alba (7) e Hirviendo el mar de enemigos (9). Además, en Los ojos negros de Juana (8) dejó apuntado que se conservaba una versión a lo divino “con su guion” en el “legajo 8 a 75”, lo que, de paso, demuestra que existía un archivo musical de importancia en su convento. Las partes vocales se ejecutaban normalmente a razón de un cantor por cuerda y su estructura era la de un coro alto, esto es, tres voces agudas (dos tiples y un alto, o tres tiples) y una grave (tenor, barítono –llamado “bajete” en la época– o bajo). Al tratarse de un convento masculino, las voces agudas serían interpretadas por falsetistas o castrados.

    En cuanto a la métrica, se empleaban fundamentalmente dos tipos de compás: el compasillo, similar al actual, pero de subdivisión binaria, puesto que se llevaba en dos mínimas o blancas (no en cuatro negras); y el compás ternario de proporción menor, que estaba compuesto por tres mínimas, pero acostumbraba a cantarse con velocidad y marcarse en un tiempo. De acuerdo a la teoría de la época, tanto las semibreves (redondas) como las breves (cuadradas) eran figuras de subdivisión ternaria en este tipo de compás, pero era posible quitarles un tercio de su valor (es decir, binarizarlas) si se las ennegrecía. La frecuente sucesión de figuras ennegrecidas daba lugar a pasajes sincopados y hemiolas que conferían a este repertorio una variedad rítmica poco frecuente en la música escrita de la época. Tanto por esta razón como por la aparente vinculación de algunos de sus textos con cantares tradicionales de larga data, como ha propuesto Margit Frenk, las obras que se conservan en el Libro de tonos humanos pueden ser vinculadas con la cultura popular de su tiempo, es decir, con prácticas culturales de grupos humanos ajenos a la elite social y política, incluyendo a los innumerables guitarristas y cantores que hacían música de oído en las tiendas o espacios públicos. A ello podría apuntar, también, el empleo de frases o motivos melódicos breves, que generan en el oyente una sensación de ligereza. Pero, al mismo tiempo, se trataba de piezas producidas por sujetos letrados, vinculados a las instituciones representativas de la cultura oficial y por tanto ajenos al mundo popular. Prueba de ello es que los mismos motivos melódicos ligeros daban lugar, especialmente en los estribillos, a secciones imitativas extensas de bastante complejidad. En el fondo, pues, este repertorio era similar a una moneda de dos caras: si sus textos poéticos tenían el doble atractivo de ser a la vez viejos y modernos, “de combinar moldes familiares con un espíritu original” y de esa forma “satisfacer conjuntamente la tendencia tradicionalista y el afán de renovación”, como señala Frenk, su música tenía la virtud de combinar el elaborado contrapunto polifónico con la “dulzura” de la guitarra y la música “popular”, como señala Stein.

    Sin embargo, todo lo anterior equivalía a nada para los compositores si el tono no cumplía con unas de las máximas fundamentales del siglo XVII: la íntima comunión que debía existir entre la música y el texto. […] Con este fin, el compositor podía introducir figuras mayores para representar la lentitud del movimiento, así como giros ascendentes o descendentes para indicar su dirección. En el estribillo de Hirviendo el mar de enemigos (1), por ejemplo, se recurrió a un ostinato para indicar el balanceo de las olas del mar en medio de las cuales se debate el barquero que protagoniza la acción. Pero, sobre todo, podían transgredirse las reglas musicales para introducir disonancias inesperadas que simbolizaban sentimientos de dolor o tristeza. Así lo hizo Manuel Machado en el tono Salió a la fuente Jacinta (11), cuyo verso “ay, llore y pene” da lugar a un cromatismo exacerbado para esta música.

    Una mención aparte merece el tono Florecitas que al alba (7). Se trata de una pieza extensa con forma estribillo-romance, pero, desde que Pedrell editara únicamente sus coplas (“No hay que decirle el primor”) en su Teatro lírico, estas han seguido interpretándose como si fuesen una pieza independiente. […] Más allá de este hecho, “Florecitas que al alba” resulta de gran interés por varias razones. El contraste entre el ritmo pausado en compás binario de su extenso estribillo y el ritmo impetuoso en compás ternario de las coplas está especialmente bien logrado. Pero, además, las coplas están escritas al modo de una “jácara”, es decir, un baile y canción popular que sirvió de frecuente inspiración a los compositores de la época. Aunque esto no implique, necesariamente, que el tono se bailara, Becker ha relacionado de manera conjetural esta y otras piezas del manuscrito con el “teatro musical de danzas” que se cultivaba en el Palacio de Aranjuez a comienzos de la década de 1640 y era protagonizado por damas y doncellas de la corte. Aun a falta de mayor evidencia, el texto proporciona sustento a esta conjetura, por cuanto pide a las “florecitas” y “avecillas” –probablemente damas y doncellas– que festejen a Belisa por su “beldad” sin igual, pero procurando que no se percate de ello, pues, de lo contrario, “matará con el brío de su arrogancia”. Resulta probable que el nombre Belisa fuese una inversión de Isabel y por tanto aluda a la reina Isabel de Borbón. Después de todo, ¿quién si no ella tendría el derecho a ser considerada la más bella dama de la corte? Si esto es correcto y la pieza fue escrita originalmente para una fiesta cortesana con música y danza, entonces las coplas en forma de jácara pudieron también danzarse, aunque esto permanezca por el momento en el ámbito de las incógnitas.

    Alejandro Vera

    [Extractos de las notas del CD Hirviendo el mar. IBS Classical IBS 102018]

     

     

    TEXTOS

     

    Anónimo: En una concha de Venus

    COPLAS

    En una concha de Venus,

    la nueva madre de Amor,

    Filis entraba una tarde,

    que esta Venus le engendró.

    El barquero que la lleva

    viendo luces de otro sol,

    por dos estrellas se rige,

    de las almas perdición.

     

    ESTRIBILLO

    ¡Barquero, barquero,

    amaina, amaina,

    vela y leva remos!

     

    COPLAS

    Ufano el bajel camina,

    Y, con uso de razón,

    rasgando la tersa plata

    aljófar le tributó.

    Metió la mano en el agua

    Filis, y, a su resplandor,

    los peces que aspiran muerte

    ciegas mariposas son.

    De Guadalete la orilla

    pisaba, Celeo, un pastor,

    y, viendo ausentarse a Filis,

    con altas voces llamó.

     

    [Estribillo]

     

    [Anónimo]

     

     

    Anónimo: Heridas en un rendido

    COPLAS

    Heridas en un rendido

    nunca son de brazo fuerte,

    y más flaqueza descubre

    quien mata que no quien muere.

    A sangre mil veces fría

    es, segunda vez, aleve

    rigor que busca más vida

    donde no cabe otra muerte.

    No es crueldad en la hermosura

    no querer a quien la quiere,

    sino el ser no más que armada

    la razón porque aborrece.

     

    ESTRIBILLO

    Fuego en la nieve,

    que abrasando se hiela

    de lo que enciende.

    Fuego, mil veces fuego

    en belleza que vive

    de matar siempre.

     

    COPLAS

    Amar y ofender amando,

    ¿qué desdicha lo merece?,

    ¿Y qué puede hacer un alma

    en un acierto que ofende?

    Piérdese la vida y alma,

    y todo llega a perderse

    por ella, y solo se logra

    la razón con que se pierde.

    Si mi muerte, Clori hermosa,

    es tu gusto, ya la debes

    a tiernas lágrimas mías

    primero que a tus desdenes.

    Si una vida, aun siendo suya,

    ninguno quitarla puede,

    ¿cómo, señora, a tus manos

    muero yo tan justamente?

    ¡Qué morir tan desdichado!,

    sin pena de quien lo siente,

    sin dolor de quien lo mira,

    sin triunfo de quien lo vence.

     

    [Estribillo]

     

    [Antonio Hurtado de Mendoza (1586-1644)]

     

    Manuel Correa: Venid a ver una boda

    COPLA

    Venid a ver una boda,

    mozuelas de mi lugar,

    y en ella veréis finezas

    de Jacinta y de Pascual.

     

    ESTRIBILLO

    ¡Ay, miren, mírenlos,

    con qué gracia que vienen,

    mírenlos, con qué gracia que están!

     

    COPLA

    Como se estiman entrambos

    mirándose firmes están,

    haciendo papel de dama

    y él, haciendo el del galán.

     

    [Estribillo]

     

    COPLA

    Qué bien que conforma el gusto

    una sola voluntad,

    que lo que ella está queriendo

    también él queriendo está.

     

    [Estribillo]

     

    COPLA

    Con un corazón unidos

    mil parabienes se dan,

    que un amor que está conforme

    ama como se ha de amar.

     

    [Estribillo]

     

    COPLA

    Más de cuatro que los miran

    los pueden bien invidiar,

    que con celos y pesares

    llevando su yugo van.

     

    [Estribillo]

     

    COPLA

    Dios los haga bien casados

    para que, viviendo en paz,

    el gusto de su buen gusto

    a todos dé que invidiar.

     

    [Estribillo]

     

    [Anónimo]

     

    Manuel Correa: Huyendo baja un arroyo

    COPLAS

    Huyendo baja un arroyo

    de la aspereza de un monte,

    suspendiéndose en un valle,

    lisonjeado de flores.

    Alegre y agradecido

    presurosamente corre,

    porque siempre los halagos

    son dulcísimas prisiones.

    En la cabaña de Filis,

    Lucinda los ojos pone,

    porque, de nuevo, rendidos,

    la veneren y la adoren.

    Acabando de ausentarse,

    la hermosa zagala, entonces,

    obligada del respeto,

    dio honestas obligaciones.

    Los pastores le consuelan,

    y él rompiendo con sus voces,

    y con suspiros, el aire,

    así publica dolores:

     

    ESTRIBILLO

    No hay consuelo, pastores,

    para mi dolor,

    que al salir el alba

    se me puso el sol.

     

    Si el sol que los cielos dora,

    al alba visteis salir,

    y al mío visteis huir

    cuando nacía el aurora.

    ¿Quién no se enternece y llora

    con tan rara novedad?

    Llorad, pastores, llorad,

    o lloraré sólo yo,

    que al salir el alba

    se me puso el sol.

    [Anónimo]

     

    Anónimo: Qué festivo el arroyuelo

    COPLAS

    ¡Qué festivo el arroyuelo!,

    al prado baja de un monte

    presuroso por las peñas,

    detenido por las flores.

    Por lo ameno se dilata

    por lo erizado se encoge,

    que en el valle son caricias

    las que en la cumbre son voces.

     

    ESTRIBILLO

    Presuroso arroyuelo,

    ¡qué libre corres!,

    siga tus pasos

    quien los conoce,

    que a las duras peñas

    y tiernas flores

    ¡qué bien dices quejas, ay,

    qué bien amores!

     

    COPLAS

    Celinda en lo hermoso y dulce

    de tus bellas perfecciones,

    alma que de almas vive

    no cuente el morir de entonces,

    que bien se detiene un alma

    en los floridos albores

    de tu cara, en cuyos ojos

    la noche ignora la noche.

    Si por no sufrir semblantes,

    ni asperezas ni rigores

    saben huir los arroyos,

    ¿qué deben hacer los hombres?

     

    [Estribillo]

     

    ¡Huye y no tornes!;

    tu razón no muera

    como tu nombre.

    [Antonio Hurtado de Mendoza]

     

    Anónimo: No quiero más burlas, Juana

    COPLAS

    No quiero más burlas, Juana,

    con tus ojos, que ya sé,

    después que vine del baile,

    que a ninguno guardan fe,

    que bien, ya con su descuido,

    cuidadosos dicen que

    tiran a uno y embisten

    a matar a cuantos ven.

    No me pesa de haber ido

    a ver bailar, pues saqué

    en pocas mudanzas muchas

    que para mí las tendré.

    Todos hemos de bailar,

    pues me haces el son tan bien

    que, aunque no sepa ninguno,

    es muy fácil de entender.

     

    ESTRIBILLO

    Sola una vez se ha de creer

    a quien con traición

    procura ofender.

    ¡No me engañarán, no,

    pues los llegué a conocer!

     

    COPLAS

    Solamente las revueltas

    no sé yo si las haré,

    que en mi tierra no se usa

    más de asentar bien el pie.

    Bien claro bailo, zagala,

    porque no digas después,

    si no bailo a tu compás,

    que la culpa mía fue.

    Prisionero de tu gusto

    me tuvo tu amor; ya sé

    que yo tuve las prisiones

    y otro tuvo el interés.

    De la cárcel he salido

    y, si yo me sé entender,

    apartándome de pleitos

    con descanso viviré.

    [Anónimo]

     

    Anónimo: Florecitas, que al alba

    ESTRIBILLO

    Florecitas, que al alba

    salís tan bellas,

    festejad a Belisa

    sin que lo entienda.

    Avecillas, que alegres

    cantáis suaves,

    festejad a Belisa

    sin que lo alcance.

    No, no lo entienda

    que, si ella lo alcanza,

    matará con el brío

    de su arrogancia.

     

    COPLAS JÁCARA

    No hay que decirle el primor

    ni con el valor que sale,

    que yo sé que es la rapaza

    de las que rompen el aire.

    No la deis a entender, flores,

    ni vosotras, bellas aves,

    que este amoroso festejo

    sólo por ella se hace.

    Tan bizarra y presumida,

    tan valiente es y arrogante,

    que ha jurado que ella sola

    ha de vencer al dios Marte.

    Que como deidad se juzga

    de su hermosura se vale,

    y quiere que el mundo sepa

    que no hay beldad que la iguale.

    Si sabe que la festejan

    las florecillas y aves,

    juzgará que son temores

    lo que hacéis por agradables.

    Que aunque su valor es mucho

    y su beldad es tan grande,

    si la mira acreditada

    bien pueden todos guardarse.

    Muera con la confusión

    de su arrogancia, pues trae

    por blasón de la vitoria

    rayos con que ha de abrasarse.

    Si ella de cruel se precia,

    muera a manos de crueldades,

    y acabará como ingrata,

    ya que yo muero de amante.

    [Anónimo]

     

    Anónimo: Los ojos negros de Juana

    COPLAS

    Los ojos negros de Juana

    son blancos de mis deseos,

    ¡qué cierto que es el amarlos,

    mas ellos, qué poco ciertos!

    A sombras y a luces brillan

    y matan a luz y a fuego;

    a sombras, todos asombros,

    y a luces, todos incendios.

    Qué negros son y qué extraños

    mas no es el mayor portento,

    siendo ellos tan peregrinos,

    ver tanto azabache en ellos.

     

    ESTRIBILLO

    ¿Y quién será el que busque

    colores nuevos,

    si ninguno se admite

    sobre lo negro?

     

    COPLAS

    Ellos se burlan de todos

    y a todos los hacen ciegos,

    porque advierta el que los mira

    que, en viéndolos, no hay más bellos.

    ¡Qué libres son para esclavos,

    qué tiranos para dueños!,

    al mirarse, qué apacibles,

    y al sentirse, ¡ay!, qué severos.

    Yo, que de adorarlos vivo

    y que de mirarlos muero,

    con esta negra ventura,

    no pido al amor más premio.

     

    [Estribillo]

     

    [Anónimo]

     

    ¿Manuel Correa?: Hirviendo el mar de enemigos

    COPLAS

    Hirviendo el mar de enemigos,

    con encendido fanal,

    en el temporal más fuerte,

    se ve la borrasca ya.

    ¡Oh, qué tormenta se mira!

    ¡Ya el barco a pique se va,

    y es el mal que los más de ellos

    sin duda peligrarán!

    Terribles borrascas vienen:

    ¡marineros, a la mar!

    ¡Sálvese aquel que pudiere

    salir de tormenta tal!

     

    ESTRIBILLO

    ¡Hola, hau, que me lleva la ola!

    ¡Hola, hau, que me lleva la mar!

    ¡Socorro, piadosos cielos,

    que ya me voy a anegar!

     

    COPLAS

    Yo bien sé que voy a pique,

    que siempre contra mí está

    este mar en que me anego

    con tormenta y tempestad.

    Aún una pobre tablilla

    sin duda me faltará,

    que quien la tormenta causa

    se consuela con mi mal…

    Ya estarás, ingrata bella,

    contenta en verme anegar…

    Muera yo porque tú vivas

    con más gusto y libertad.

     

    [Estribillo]

     

    [Anónimo]

     

    Filipe da Cruz: No cantéis, dulce ruiseñor

    ESTRIBILLO

    No cantéis, dulce ruiseñor,

    ut, re, mi, fa, sol,

    que la pena desmentirá,

    re, mi, fa, sol, la,

    pues veis que,

    si con dolor cantáis,

    u del amor os burláis,

    u del dolor os vencéis.

     

    COPLAS

    Entrar en pasos trocados

    con tan duros sustenidos

    es suspender los oídos

    con tan blandos bemolados,

    que si en trinar sincopados,

    vuestra destreza se abona,

    desentonándose entona

    su pena vuestro dolor.

    Cesad, ruiseñor, en tanto

    que, en consonancias destintas,

    halláis dos mayores quintas

    que disuenen en el canto,

    que, si vuestro triste llanto

    las segundas no consiente,

    diapasón y diapente

    harán cláusula al dolor.

     

    [Estribillo]

     

    [¿Filipe Da Cruz?]

     

    Manuel Machado: Salió a la fuente Jacinta

    COPLAS

    Salió a la fuente Jacinta,

    cuando Pascual (que se abrasa)

    la fue a buscar a la fuente

    como ella a la fuente el agua.

    Las blancas perlas recoge

    que en el nácar desatadas

    de su patria fugitivas

    arenas y flores bañan.

    Unos dicen que celosa,

    otros que suspensa estaba

    y, al fin, en los ojos muestra

    lo que Pascual en el alma.

     

    ESTRIBILLO

    ¡Vuelve Jacinta por agua,

    pues el cántaro olvidas,

    ¡mucha es la causa!

    ¡Ay, llore y pene,

    mas no la tengáis dolor,

    que si llora Jacinta

    es de amor!.

     

    COPLAS

    Y mirando cómo corren

    miran también cómo pasan,

    y a su altivez y hermosura

    riyéndolas desengañan.

    Cuidados tiene Jacinta;

    ni el ir ni el venir la cansan;

    en los testigos no advierte

    ni en el cántaro repara.

    Y dejándole en la fuente

    por escuchar lo que cantan,

    al son del agua en las guijas,

    así Pascual le cantaba:

     

    [Estribillo]

     

    [Francisco de Borja y Aragón (1581-1658)]

     

     

     

    BIOGRAFÍAS

     

    Vandalia

    El nombre de la agrupación hace referencia a sus orígenes andaluces, pero también a su intención de abordar programas vocales de música histórica con especial atención al repertorio español. A sus miembros les une una línea de trabajo y formación común durante casi una década bajo la dirección artística de Lluís Vilamajó, Lambert Climent y Carlos Mena en el seno del Coro Barroco de Andalucía.

    Con este punto de partida han desarrollado sus carreras profesionales independientes en grupos de música antigua de referencia en el panorama español y extranjero (Capella Reial de Catalunya, Collegium Vocale Gent, Grande Chapelle, Al Ayre Español, Musica Ficta, Los Músicos de Su Alteza, Nova Lux Ensemble, Choeur de Chambre de Namur, Forma Antiqva, Ghislieri Consort, Vox Luminis, Capella de Ministrers…), coincidiendo en numerosos proyectos.

    En 2013 vio la luz el CD Espacios sonoros en la Catedral de Jaén. Juan Manuel de la Puente (1692-1753) con la Orquesta Barroca de Sevilla bajo la dirección de Enrico Onofri y Lluís Vilamajó y la participación de un grupo de cantantes que fue el origen del grupo vocal Vandalia. Desde entonces, el grupo ha sido requerido para ofrecer conciertos en numerosas ciudades españolas, así como en el extranjero (Noruega, India o México).

    En septiembre de 2016 se lanzó el CD de Vandalia en formación de cuarteto vocal y arpa para el sello Brilliant. Se trata de un monográfico dedicado a las Canciones a 3 y 4 voces de Juan Vásquez (1500-1560), compositor del Siglo de Oro de la escuela andaluza. Este mismo programa fue estrenado en concierto por Vandalia en la XXII edición del prestigioso y veterano Festival de Música Antigua de Sevilla con extraordinaria acogida de público y crítica.

    En julio de 2018 se ha lanzado al mercado su último proyecto discográfico, Hirviendo el mar para el sello IBS Classical, una grabación realizada en colaboración con Ars Atlántica (Manuel Vilas), un monográfico de tonos humanos polifónicos inéditos del barroco español para cuarteto vocal y arpa.

    Entre sus próximos proyectos destacan la participación en el Festival de Música Sacra de Bogotá de la mano del CNDM o la grabación de un CD doble de tonos humanos del Cancionero de La Sablonara gracias a la financiación de una de las prestigiosas Becas Leonardo de la Fundación BBVA.

     

    Ars Atlántica

    El ensemble Ars Atlántica se formó en 2007 y está dirigido por el arpista Manuel Vilas. Se dedica a la interpretación de repertorios musicales de los siglos XII al XVIII con especial énfasis en repertorio portugués, español, italiano e hispanoamericano, centrándose sobre todo en obras barrocas para voz sola y continuo e instrumentos melódicos y continuo. Muestra un especial interés por la música de ambientes privados y reducidos. El primer disco de Ars Atlántica consiste en la primera grabación mundial de las cantatas venecianas procedentes del palacio Contarini en Piazzola Sul Brenta (Padua) interpretada junto a la mezzosoprano Marta Infante, registro sonoro que recibió excelentes críticas así como el galardón Prelude Award Music (Holanda) como uno de los mejores discos de música antigua del año 2010.

    Ars Atlántica y su director llevan adelante el proyecto de grabación de los 100 tonos humanos procedentes del llamado Manuscrito Guerra (2ª mitad del siglo XVII), que contiene piezas vocales procedentes de obras teatrales del barroco español: el proyecto se compone de la grabación de la totalidad de las piezas de este manuscrito en seis discos compactos, de los cuales ya han salido los volúmenes 1º al 4º en la discográfica inglesa Naxos, recibiendo excelentes críticas y dos premios: disco excepcional de la revista Ritmo (España. Mayo 2011) y disco del mes de la Musicweb internacional (USA. Diciembre 2012).

    Ha actuado en el Festival Via Stellae (Santiago de Compostela), Real Coliseo de Carlos III (El Escorial), Palacio del Conde Duque (Madrid), Teatro Principal de Santiago, Festival En claces (Huesca), Festival de Música Antigua de Aranjuez, Festival Músika-Música de Bilbao, Festival de Arte Sacro de Quito (Ecuador), Festival de Música Española de Cádiz, etc. y, en su formación a dúo, en el museo del Teatro de Almagro (Ciudad Real) durante la presentación de la edición facsímil del Manuscrito de música teatral de la cofradía de la Novena.

    Ars Atlántica destaca por la peculiaridad de sus propuestas:

    Vivir la vida airada. Junto a la soprano valenciana Isabel Monar, recrea un sarao en la España del siglo XVII (Teatro Principal de Santiago).

    La palabra oculta. Un peculiar recital poético-musical junto a la actriz y cantante Mónica de Nut compuesto por poesías y obras vocales creadas por monjas de clausura de los siglos XVI al XVIII de España y América (Santiago de Compostela-Madrid).

    Destacado fue el concierto llevado a cabo en el Festival Música-Músika de Bilbao (2015) donde tuvo un gran éxito con un programa dedicado a arias reducidas de óperas de Haendel junto a Marta Infante.

    En 2015 presentó su nuevo proyecto compuesto por cantatas de George Friedrich Haendel junto a la mezzosoprano Marta Infante (Bilbao).

    También en 2015 presentó un programa de música medieval centrado en la figura de San Francisco de Asís.

    Enmayo de 2015 presenta, organizado por la Asociación de Amigos de la Ópera de Santiago, un recital sobre los gondoleros y la música veneciana en el siglo XVIII junto al tenor portugués Fernando Guimaraes

    En total primicia presentó la ópera de Haendel Rinaldo en sus versiones reducidas autorizadas por Haendel en 1711 durante la clausura del Festival Via Stellae 2015 en Santiago de Compostela. También en 2015 recibe el premio Festclásica, otorgado por la asociación de festivales españoles de música antigua, y se presentó junto a Marta Infante en el festival de música antigua de Gante (Bélgica).

    Ars Atlántica colabora ocasionalmente con el cuarteto vocal Vandalia, junto al que ha grabado un disco dedicado a tonos polifónicos y teatrales del barroco español llamado Hirviendo el mar. Actualmente está en marcha el nuevo CD de la grabación completa del Manuscrito Guerra junto al barítono José Antonio López, que saldrá al mercado el próximo año.

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